En todas las épocas, el hombre ha debido enfrentar múltiples adversidades, muchas de las cuales lo dañan física y espiritualmente o lo conducen a la muerte. Las guerras, la miseria, el hambre, hábitos destructivos como el tabaquismo, la drogadicción, el alcoholismo, adicciones y las enfermedades son algunos de los flagelos que el ser humano debe enfrentarse a diario. Con frecuencia los descuidos en la salud suceden por falta de información o por dejadez, sobre todo cuando han males que pueden prevenirse.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en el mundo. Estima que en 2015 morirán cerca de 20 millones de personas por esa causa, principalmente por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares (ACV). Las estadísticas indican que en 2005 fallecieron por ECV 17,5 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas en el mundo; 7,6 millones de esos decesos se debieron a la cardiopatía coronaria y 5,7 millones a los ACV, según la OMS. Entre los principales factores de riesgo que degeneran en cardiopatías y derrames cerebrales se mencionan la dieta no saludable, el sedentarismo, el sobrepeso, el estrés, tabaquismo e hipertensión arterial (HTA). Los dos primeros elevan la presión arterial, el azúcar, el colesterol y los triglicéridos y desembocan en el sobrepeso y la obesidad. Estas causas pueden modificarse con una alimentación y un estilo de vida sanos que incluye la actividad física.
Por otro lado, en nuestra edición de ayer, dimos a conocer parte de los resultados de un relevamiento de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) que señala que en nuestro país, el 47 % de la población adulta (a partir de los 18 años) no hace nada por mantener sus niveles de colesterol dentro de los valores normales. Como se recordará, se trata de una sustancia grasa que circula en sangre, sin la cual el organismo no puede funcionar. Es segregada por el hígado y también se incorpora a través de la alimentación (carne y huevos). Puede presentarse como lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL o "malo") y lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL o "bueno"). El informe indica que el colesterol elevado contribuye en un 59% en la enfermedad coronaria y el 18% en la cerebrovascular.
De acuerdo con la encuesta efectuada por una consultora privada, los consultados entre los 18 años y los 35 años, dijeron que no hacen nada por mantener su colesterol dentro de valores recomendados (47%). Sólo el 32% lleva una dieta saludable y apenas el 18% realiza alguna actividad física; el 63% no se midió el colesterol en el último año. Entre los mayores de 35 años, el 41% no hace nada por mantener su colesterol dentro de valores recomendados, mientras que el 50% no se midió el colesterol en el último año. De estos, 3,37% no se hizo chequeos médicos en los pasados 12 meses.
Como un hecho positivo, pero aislado el lunes se montó en la plaza Yrigoyen una carpa roja con forma de corazón gigante en la que la gente podía ver cómo funcionaba el músculo por dentro, escuchar charlas educativas y mirar un video sobre enfermedades cardiovasculares. La iniciativa, impulsada un laboratorio en el marco del Mes Mundial del Corazón, sirvió para que unos 400 tucumanos tomaran conciencia de las ECV. Este tipo de acciones deberían integrar una política sanitaria de prevención que partiera del Estado y se implementara en todos los ámbitos de la sociedad, desde los establecimientos educativos a la administración pública y la actividad privada para concientizar a la población. Los resultados de las estadísticas, por cierto, son más que preocupantes y desnudan la desatención de los tucumanos con su propia salud que atenta contra su calidad de vida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en el mundo. Estima que en 2015 morirán cerca de 20 millones de personas por esa causa, principalmente por cardiopatías y accidentes cerebrovasculares (ACV). Las estadísticas indican que en 2005 fallecieron por ECV 17,5 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas en el mundo; 7,6 millones de esos decesos se debieron a la cardiopatía coronaria y 5,7 millones a los ACV, según la OMS. Entre los principales factores de riesgo que degeneran en cardiopatías y derrames cerebrales se mencionan la dieta no saludable, el sedentarismo, el sobrepeso, el estrés, tabaquismo e hipertensión arterial (HTA). Los dos primeros elevan la presión arterial, el azúcar, el colesterol y los triglicéridos y desembocan en el sobrepeso y la obesidad. Estas causas pueden modificarse con una alimentación y un estilo de vida sanos que incluye la actividad física.
Por otro lado, en nuestra edición de ayer, dimos a conocer parte de los resultados de un relevamiento de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) que señala que en nuestro país, el 47 % de la población adulta (a partir de los 18 años) no hace nada por mantener sus niveles de colesterol dentro de los valores normales. Como se recordará, se trata de una sustancia grasa que circula en sangre, sin la cual el organismo no puede funcionar. Es segregada por el hígado y también se incorpora a través de la alimentación (carne y huevos). Puede presentarse como lipoproteínas de baja densidad (colesterol LDL o "malo") y lipoproteínas de alta densidad (colesterol HDL o "bueno"). El informe indica que el colesterol elevado contribuye en un 59% en la enfermedad coronaria y el 18% en la cerebrovascular.
De acuerdo con la encuesta efectuada por una consultora privada, los consultados entre los 18 años y los 35 años, dijeron que no hacen nada por mantener su colesterol dentro de valores recomendados (47%). Sólo el 32% lleva una dieta saludable y apenas el 18% realiza alguna actividad física; el 63% no se midió el colesterol en el último año. Entre los mayores de 35 años, el 41% no hace nada por mantener su colesterol dentro de valores recomendados, mientras que el 50% no se midió el colesterol en el último año. De estos, 3,37% no se hizo chequeos médicos en los pasados 12 meses.
Como un hecho positivo, pero aislado el lunes se montó en la plaza Yrigoyen una carpa roja con forma de corazón gigante en la que la gente podía ver cómo funcionaba el músculo por dentro, escuchar charlas educativas y mirar un video sobre enfermedades cardiovasculares. La iniciativa, impulsada un laboratorio en el marco del Mes Mundial del Corazón, sirvió para que unos 400 tucumanos tomaran conciencia de las ECV. Este tipo de acciones deberían integrar una política sanitaria de prevención que partiera del Estado y se implementara en todos los ámbitos de la sociedad, desde los establecimientos educativos a la administración pública y la actividad privada para concientizar a la población. Los resultados de las estadísticas, por cierto, son más que preocupantes y desnudan la desatención de los tucumanos con su propia salud que atenta contra su calidad de vida.